jueves, 8 de abril de 2010
martes, 6 de abril de 2010
Una mirada al laicismo
El laicismo más que un concepto, es una forma de vida, basada en la experiencia humana, en la tolerancia, el libre examen, la libertad, la igualdad, la fraternidad, el progresismo y la democracia.
Hasta el año 1973 frecuentemente en Chile se escuchaba la palabra “laico” y podía ser asociada inmediatamente a un concepto, tanto dentro de la juventud como en la sociedad mayor, en cambio hoy, la palabra laico se asocia a dos cosas, primero a agnóstico o ateo y segundo gracias al mal uso conceptual dado por la iglesia católica a este concepto, se relaciona con personas que no están insertas en la iglesia pero que si son católicas, es decir dos miradas erradas del laicismo.
El laicismo más que un concepto, es una forma de vida, basada en la experiencia humana, en la tolerancia, el libre examen, la libertad, la igualdad, la fraternidad, el progresismo y la democracia, llevándonos estos mismos principios laicos, a dar una constante y gran lucha, que es la búsqueda de una sociedad justa, progresista y fraternal, que dicte una enseñanza laica, aconfesional, con instituciones públicas imparciales, garantes de la dignidad de la persona y los derechos humanos, sin exclusiones religiosas, raciales, de origen, políticas, sexuales, en conclusión, de ningún tipo.
¿Es el laicismo un enemigo de las religiones? Como bien dijo el Gran Maestro de la Gran Logia de Chile, Sr. Juan José Oyarzún “es una falacia divulgada por los enemigos de la razón, que el laicismo sea el mayor oponente de la religión, tanto que en el mundo de los valores se le atribuye ser el anti valor del sentimiento religioso.
El Laicismo considera a la religión como un conjunto de creencias o dogmas acerca de la divinidad, con sentimientos de veneración y temor hacia ella, de normas morales para la conducta individual y social, y de prácticas rituales, especialmente mediante la oración y los sacrificios, entendiendo entre ellos desde el ayuno hasta la teofagia (esto es comerse al dios, como es la comunión).
Estima el laicismo que la casi totalidad de las grandes religiones perduran en la actualidad, y que el sentimiento religioso es un hecho de gran vitalidad, manifestado a través de múltiples fenómenos de tipo mesiánico o animista, que se dan en casi todo el mundo. La conclusión fundamental es que la historia de la humanidad es un proceso de laicización progresivo, que dista bastante de haber concluido aún.
El sentimiento religioso es uno de los elementos esenciales característicos de la especie humana, sea innato o heredado.” Como podemos ver, el laicismo no tiene entre sus filas a un pensamiento exclusivo, sino más bien, inclusivo, aceptando a ateos, agnósticos, católicos, judíos, evangélicos, musulmanes, personas de izquierda, de derecha, de centro, feos, lindos, altos, chicos, gordos, flacos, etc.
En el presente año, 2010, tenemos la misión como jóvenes laicos de volver a esclarecer esta situación, demostrando que sabemos cual es el real concepto de laicismo y haciendo el llamado a los jóvenes y no tan jóvenes también a informarse sobre esta maravillosa forma de vida, a ser más fraternos, tolerantes y tomar las banderas del laicismo buscando una mejor sociedad.
Hasta el año 1973 frecuentemente en Chile se escuchaba la palabra “laico” y podía ser asociada inmediatamente a un concepto, tanto dentro de la juventud como en la sociedad mayor, en cambio hoy, la palabra laico se asocia a dos cosas, primero a agnóstico o ateo y segundo gracias al mal uso conceptual dado por la iglesia católica a este concepto, se relaciona con personas que no están insertas en la iglesia pero que si son católicas, es decir dos miradas erradas del laicismo.
El laicismo más que un concepto, es una forma de vida, basada en la experiencia humana, en la tolerancia, el libre examen, la libertad, la igualdad, la fraternidad, el progresismo y la democracia, llevándonos estos mismos principios laicos, a dar una constante y gran lucha, que es la búsqueda de una sociedad justa, progresista y fraternal, que dicte una enseñanza laica, aconfesional, con instituciones públicas imparciales, garantes de la dignidad de la persona y los derechos humanos, sin exclusiones religiosas, raciales, de origen, políticas, sexuales, en conclusión, de ningún tipo.
¿Es el laicismo un enemigo de las religiones? Como bien dijo el Gran Maestro de la Gran Logia de Chile, Sr. Juan José Oyarzún “es una falacia divulgada por los enemigos de la razón, que el laicismo sea el mayor oponente de la religión, tanto que en el mundo de los valores se le atribuye ser el anti valor del sentimiento religioso.
El Laicismo considera a la religión como un conjunto de creencias o dogmas acerca de la divinidad, con sentimientos de veneración y temor hacia ella, de normas morales para la conducta individual y social, y de prácticas rituales, especialmente mediante la oración y los sacrificios, entendiendo entre ellos desde el ayuno hasta la teofagia (esto es comerse al dios, como es la comunión).
Estima el laicismo que la casi totalidad de las grandes religiones perduran en la actualidad, y que el sentimiento religioso es un hecho de gran vitalidad, manifestado a través de múltiples fenómenos de tipo mesiánico o animista, que se dan en casi todo el mundo. La conclusión fundamental es que la historia de la humanidad es un proceso de laicización progresivo, que dista bastante de haber concluido aún.
El sentimiento religioso es uno de los elementos esenciales característicos de la especie humana, sea innato o heredado.” Como podemos ver, el laicismo no tiene entre sus filas a un pensamiento exclusivo, sino más bien, inclusivo, aceptando a ateos, agnósticos, católicos, judíos, evangélicos, musulmanes, personas de izquierda, de derecha, de centro, feos, lindos, altos, chicos, gordos, flacos, etc.
En el presente año, 2010, tenemos la misión como jóvenes laicos de volver a esclarecer esta situación, demostrando que sabemos cual es el real concepto de laicismo y haciendo el llamado a los jóvenes y no tan jóvenes también a informarse sobre esta maravillosa forma de vida, a ser más fraternos, tolerantes y tomar las banderas del laicismo buscando una mejor sociedad.
Los jóvenes y la confusión consumista – ciudadano
La ciudadanía a lo largo de la historia ha sido considerada como una parte fundamental en la evolución de un estado y más aún como sinónimo, en algunos pueblos, de ostentar la calidad de adulto. Así por ejemplo, en los pueblos germánicos se consideraban adultos a los hombres que podían cargar el escudo y la espada, obteniendo con esto también la facultad de elegir al rey a través del llamado ruido de armas.
Hoy los jóvenes necesitan sentirse parte del país, pero muchos de ellos al no tener formación cívica, la cual se ha ido perdiendo con el tiempo, buscan otras formas de incluirse en la vida de esta larga y angosta faja de tierra, encontrando como forma más fácil el consumismo.
Vivimos bajo un sistema económico, que ha primado por sobre cualquier otra representación nuestra como sociedad, ¿qué hacen hoy en día los jóvenes para mejorar el porvenir? El sistema de ideales y formación cívica ha sido tapado y manoseado por imágenes ideales de una juventud consumista, individualista y sin conocimiento del concepto fraternidad, no haciendo nada por mejorar el país, sino que siempre buscando satisfacer las necesidades y egos personales.
En Chile, a partir del año 1973 el concepto de ciudadano pasa a un segundo plano al ser desconocido por el joven, gracias a la supresión de derechos civiles, al cierre de carreras como ciencia política y a la perdida de las clases de educación cívica en los colegios a partir de un cambio estructural de las mallas curriculares.
No solo esto es lo que ha degenerado el concepto de ciudadanía, es necesario agregar la poca evolución que ha habido en este aspecto en los últimos años dándole al joven un sistema engorroso de inscripción voluntario y un voto obligatorio de por vida el cual si no es efectuado, acarrea una sanción y un nada motivante sistema electoral como lo es el binominal generando algunas preguntas entre los jóvenes tales como:¿De qué sirve votar si mi voto no es decisivo?, ¿Para qué amarrarme de por vida si no me convence ningún candidato?, etc.
Al ver todas estas trabas y por el desconocimiento antes mencionado, el joven que necesita sentirse parte del país no busca ser ciudadano, pero si busca ostentar objetos o adquirir costumbres que produzcan la aceptación o admiración dentro de la sociedad, la adquisición de poder esta mediada hoy en día, por la adquisición de lo que nuestra sociedad nos dice que es el éxito… Mientras más tienes más eres.
Para demostrar lo anterior solo basta ver las grandes tribus urbanas que se han formado a partir de una necesidad insatisfecha, sentirse aceptados, donde todos sus integrantes son iguales, logrando la aceptación por poseer ciertos objetos y tener costumbres específicas de su grupo, dentro de los cuales no importa realmente quien eres… Importa cómo vistes y actúas.
La vida ciudadana con la que uno solía ser parte de un país, ha sido dejada en segundo plano por los jóvenes optando por una vida de consumo y apariencias, escogiendo las zapatillas de moda, los objetos electrónicos de última generación por sobre el votar, discutir o participar de cualquier forma en la vida civil de la república.
Joven despierta y construye un mejor país, la construcción de un país comienza por el interés común de sus ciudadanos, de sus discusiones y opiniones, el futuro de Chile depende de los que realmente quieren hacer historia y no de los que esperan ser aceptados por sus pertenencias mundanas
INFORMATE, CULTIVATE, CREE Y ¡PARTICIPA!
Hoy los jóvenes necesitan sentirse parte del país, pero muchos de ellos al no tener formación cívica, la cual se ha ido perdiendo con el tiempo, buscan otras formas de incluirse en la vida de esta larga y angosta faja de tierra, encontrando como forma más fácil el consumismo.
Vivimos bajo un sistema económico, que ha primado por sobre cualquier otra representación nuestra como sociedad, ¿qué hacen hoy en día los jóvenes para mejorar el porvenir? El sistema de ideales y formación cívica ha sido tapado y manoseado por imágenes ideales de una juventud consumista, individualista y sin conocimiento del concepto fraternidad, no haciendo nada por mejorar el país, sino que siempre buscando satisfacer las necesidades y egos personales.
En Chile, a partir del año 1973 el concepto de ciudadano pasa a un segundo plano al ser desconocido por el joven, gracias a la supresión de derechos civiles, al cierre de carreras como ciencia política y a la perdida de las clases de educación cívica en los colegios a partir de un cambio estructural de las mallas curriculares.
No solo esto es lo que ha degenerado el concepto de ciudadanía, es necesario agregar la poca evolución que ha habido en este aspecto en los últimos años dándole al joven un sistema engorroso de inscripción voluntario y un voto obligatorio de por vida el cual si no es efectuado, acarrea una sanción y un nada motivante sistema electoral como lo es el binominal generando algunas preguntas entre los jóvenes tales como:¿De qué sirve votar si mi voto no es decisivo?, ¿Para qué amarrarme de por vida si no me convence ningún candidato?, etc.
Al ver todas estas trabas y por el desconocimiento antes mencionado, el joven que necesita sentirse parte del país no busca ser ciudadano, pero si busca ostentar objetos o adquirir costumbres que produzcan la aceptación o admiración dentro de la sociedad, la adquisición de poder esta mediada hoy en día, por la adquisición de lo que nuestra sociedad nos dice que es el éxito… Mientras más tienes más eres.
Para demostrar lo anterior solo basta ver las grandes tribus urbanas que se han formado a partir de una necesidad insatisfecha, sentirse aceptados, donde todos sus integrantes son iguales, logrando la aceptación por poseer ciertos objetos y tener costumbres específicas de su grupo, dentro de los cuales no importa realmente quien eres… Importa cómo vistes y actúas.
La vida ciudadana con la que uno solía ser parte de un país, ha sido dejada en segundo plano por los jóvenes optando por una vida de consumo y apariencias, escogiendo las zapatillas de moda, los objetos electrónicos de última generación por sobre el votar, discutir o participar de cualquier forma en la vida civil de la república.
Joven despierta y construye un mejor país, la construcción de un país comienza por el interés común de sus ciudadanos, de sus discusiones y opiniones, el futuro de Chile depende de los que realmente quieren hacer historia y no de los que esperan ser aceptados por sus pertenencias mundanas
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